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Con dos muertes colaterales encima y múltiples habladurías, melodramas, chismes e historias de vida, el Centro Internacional de Patentes y la UNESCO quieren mediar para que los depredadores de imágenes no hagan un uso indebido de las caras, voces e historias de los nuevos mártires de la huelga universitaria de 2010. El Centro quiere que las familias sean los dueños de las patentes y que cobren regalías por el uso de la imagen, las voces y las historias de estos dos mártires y cualquier otro que surja.

Este Centro controlará que no se reproduzcan camisetas, películas, vídeos, grabaciones, murales, artesanías, carteles y cualquier otro producto implique la reproducción artesanal o técnica de los rostros, voces e historias de los nuevos mártires de la huelga universitaria de 2010.

Representantes del Centro están preocupados porque continúen las muertes colaterales. En rueda de prensa desde París, indicaron lo siguiente: “En esta huelga se unen dos factores explosivos. Los jóvenes en huelga son la generación del 9/11. Se han formado con la intransigencia talibán, las guerras justas de Bush, la sociedad de riesgo, la utopía de la Internet, la banalización mediática de la vida cotidiana y el desmantelamiento de los cimientos de un estado benefactor. Por otro lado, Puerto Rico tiene un gobierno fundamentalista que promueve el Mal y el terrorismo de Estado por todos lados. Las muertes y los daños colaterales son un producto natural de estas dos fuerzas. Según nuestros análisis, esperamos que continúen”.

Al terminar la rueda de prensa, Servicios Conjuntos tuvo acceso a un manifiesto que preparaban en un cónclave celestial Foucault, Derrida, Deleuze, Sartre, Lacan, Simon de Beauvoir, Beaudrillard y Barthes. Con el manifiesto ultra-global, “Esto no es el sesenta y ocho”, pretenden que el Centro Internacional de Patentes prohíba el uso de sus nombres para explicar el acontecer de la huelga en la Universidad de Puerto Rico.

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